Nº de registro Sanitario C.2.2/5831

UN VIAJE AL PASADO: EL ESFUERZO SIEMPRE MERECE LA PENA

He recorrido caminos algo complicados en mi vida. Recuerdo la primera vez que vi al que sería mi psiquiatría en aquel hospital. Recuerdo cómo cerraban las puertas tras de mi con llave y me asusté… Nunca había estado en un sitio como ese…


Pronto fui conociendo a todo el equipo de la UTA de Ciudad Real (Unidad de Trastornos de la Alimentación) y parecían majos, pero yo seguía sin confiar en nadie y queriéndome morir. Me sentaba en frente de aquel doctor y se suponía que le tenía que contar mi vida a alguien a quien no conocía de nada. Aquello me resultaba violento, sobre todo porque no sabía por dónde empezar.

Pasaron los meses y aunque aquel hombre poco a poco comenzó a ganarse mi confianza, yo seguía teniendo miedo. Hasta que, por fin, un día me armé de valor y me decidí a hablar de lo que tanto odiaba: MI VIDA, MI EXISTENCIA, MI SER.


Atracones, vómitos tras las comidas, algunos de ellos escondidos debajo de la cama en bolsas de plástico, miles de mentiras, caídas de pelo, taquicardias, ataques de ansiedad, y cómo no, muchísimo miedo… Miedo a la vida, a la muerte, a descubrir quién era y gustarme menos aún, a hacerme cada día más pequeña e insignificante y ni siquiera conocer el amor. Miedo a seguir viva, a no conseguir nada, a ser un cero a la izquierda, a no salir del pozo en el que me encontraba, miedo a la vida, miedo a mi misma…


Llegó un momento en mi vida que de la bulimia pasé a la anorexia, y con mi 1,80 de altura no aguantaba ni el peso de mis huesos. Pero algo en mi interior no quiso rendirse y decidí confiar, un poquito, para ver qué pasaba, y aquello no parecía tan malo, al contrario, aunque lloraba mucho y después me dolía la cabeza, luego sentía un extraño alivio, me sentía mejor, más ligera. Así pues comencé a hablar y no paré, confié, y volví a confiar en cuerpo y en alma, como nunca antes lo había hecho, y así sucedió el milagro.

Paso a paso me di cuenta de lo fascinante que puede llegar a ser la mente humana, “protegiéndose de aquello que no entiende”, escondiendo lo “malo” de nuestra vida o de una misma, cuando en realidad somos mucho más que nuestras experiencias, o que todos nuestros pensamientos y creencias, cuando en realidad somos capaces de cambiar todos los programas aprendidos en la infancia, sin avergonzarnos de quienes somos, ya que en realidad, la verdad es el único camino que nos libera.
El cansancio me acompañaba cada día, me hacía sentir pequeña, casi desconocida, y cuánto más pequeña me hacía más presa me sentía de aquel infierno interior que en realidad nadie conocía…
El miedo siempre me acompañaba, pero nadie lo sabía, porque cada día pretendía ser una persona distinta.
Escribía cada uno de mis sentimientos en mi diario. También incluía todo lo que me preocupaba, que por aquel entonces era mi peso, o cómo había ido la terapia, o si el chico con el que salía me quería de verdad…


Todavía no lo sabía, pero escribir me socorría. Me ayudaba a conocerme, a saber de mí, y, aunque en aquella etapa no me aceptaba, cada texto, cada pensamiento y cada sufrimiento, ahora entiendo que ha merecido la pena.
LA LIBERACIÓN EMOCIONAL LLEGA CUANDO NOS EXPRESAMOS
Paso a paso comencé a expresar a otros aquello que tanto temía, aprendí a dejar marchar la vergüenza, el rencor, la culpa, y cuanto más me expresaba mejor me sentía..

Recuerdo que lo que no podía verbalizar, lo escribía, y así cada día; hasta que me fui sintiendo algo mejor conmigo misma. Empecé a entender que guardar silencio y dejar “las cosas estar” no siempre era bueno, tal y como me habían dicho en mi entorno. Por fin comprendía la verdadera importancia de la comunicación y la liberación emocional en la vida del ser humano.


Y es que el miedo puede hacer que nos guardemos todo para nosotros, y eso, la mayoría de las veces, no es nada bueno. Pensamos que nadie llegará a poder entendernos y que por ende, tampoco ayudarnos o apoyarnos.
Ahora, después de todos estos años, sonrío ante mi reacción frente al miedo que me causaba enfrentarme a la vida y a un mundo que pensaba me había fallado: el sistema, el estado, la sociedad. El mundo entero parecía haberme “fallado”.


Pero aquella percepción no era del todo cierta, era mi propia creencia, porque en el interior de la misma se encontraba la verdadera razón de mi infelicidad: sentía que era yo quien me estaba fallando.
Aún así decidí darme una nueva oportunidad, aprender a apreciar las cosas lindas que todo ser humano tiene, y aprendí a perdonarme, a mirarme con los ojos de alguien quien admira a un ser preciado. Aprendí tantas cosas que, del mismo modo, paso a paso, comencé a recuperarme…
Así pues, tras casi un año rodeada de “mi nueva familia”, mi psiquiatra decidió darme el alta, un alta médica para la que yo no creía estar preparada… Y es que, tras haber pasado ese año “cuidada y protegida” por los médicos y enfermeras, yo no quería recibir el alta, ya que esto supondría volver a “estar sola” en la vida, en un mundo para el cual yo creía que no estaba preparada…


Y volví a recaer… una, dos, tres y más veces. Pero una vez advertí que el miedo era el verdadero motivo para sentirme perdida de nuevo, y entendí que mi recuperación ya había sido posible anteriormente, pensé que quizás mi mente volvía a hacer de las suyas, buscando la “falsa sensación de protección”, ya que la bulimia me protegía, y ahora ya lo sabía. Mi mente “necesitaba” una excusa para seguir sumergida en la tristeza más agotadora que he conocido jamás. Así pues, volví a enfrentarme a mis miedos, y no me resistí a ellos, volví a expresar mis sentimientos, venciendo a la vergüenza, al cansancio y a la creencia de “NO PODER” con algo…


Gracias a Dios vencí a la bulimia y a la anorexia, pero para ello abracé a muchos de mis miedos, mirándoles a los ojos, entendiendo que ni ellos eran tan grandes ni yo tan pequeña. Y aunque tras todos estos años la vida me ha retado muchas más veces, y hubo más recaídas; jamás volví a vomitar, ya que comprendí que todas ellas eran parte de mi proceso de aprendizaje, de mi vida. Sentí que si quizás me enfocaba de manera positiva en ello podría encontrar la llave que abriría la puerta a una “nueva felicidad”, dejando salir mis miedos, aceptando que lo yo creía me hacía “débil” era un gran trampolín para mostrarme lo fuerte que en realidad era.

Parece una ironía decir esto, lo sé, pero creo que jamás podré explicar con palabras la indiscutible importancia que la comunicación tiene en nuestra liberación emocional. Escribir ha sido un proceso sanador para mí, y me he dado cuenta de que no solo me ha ayudado a conocerme, a aceptarme y a superarme a mí misma, sino que me ha dado el valor suficiente para invitar al mundo a hacer lo mismo.


Si no valoras lo que realmente eres, el mundo no valora lo que haces.

Texto recogido del libro Tu libro interior.

©Natalia Sanchidrián

® M-006732/2020

¿Quién es Natalia Sanchidrián?

De ella se dice que es la nueva voz de la motivación y la superación en España. Tras sufrir abusos desde los 4 años, admite que “regalos” como el TEPT, TDAH, TCA o la Dislexia, hicieron que dejara de estudiar a los 16 años, pero no la frenaron a la hora de conseguir sus sueños años más tarde.

Vivió en 8 países diferentes, trabajó como Account Manager en la editorial Merricks Media y posteriormente en el Banco Lloyds TSB, en Reino Unido. Estudió Técnicas de Liberación Emocional y participó junto a Karl Dawson, autor en Hay House, en sus conferencias y cursos para el afrontamiento del estrés y traumas del pasado.

Más tarde trabajó como Freelance en Suiza y Alemania, y regresó a España con un único propósito: VENCER SUS MIEDOS y publicar sus libros, los cuales llevaban más de diez años escritos.

Hoy es autora en la Editorial Planeta y ha escrito artículos para medios tan importantes como Women’sHealth o Huffington Post, además de otra prensa internacional. Da conferencias y charlas motivadoras en español e inglés, como la última en GCC, The Glendale Community College, un Campus Universitario de California. 

Pero como dice ella, su verdadero éxito no está en lo que escribe, o en la ayuda que ofrece a miles de personas en todo el mundo. SU VERDADERO ÉXITO ES ELLA: haber superado sus miedos y a sí misma.

PORQUE LAS PALABRAS CONVENCEN, PERO ES EL EJEMPLO LO QUE NOS ENAMORA. 

Fundadora de Flying High &TheCompanyCode, Natalia es, a día de hoy, una experta en Inteligencia Emocional y Autoconocimiento, y ayuda a miles de personas en todo el mundo a través de sus programas, charlas motivadoras, conferencias y distintos eventos, tanto a nivel personal, como corporativo. Desde organizaciones y fundaciones, como la Fundación Ana Bella, la Academia Chanel o la Federación Española de Rugby y su Selección Femenina, hasta asociaciones y empresas como ACEPA, Ibercaja, Empresarias Galicia, Coca Cola,Empresarias de Zamora, Mujeres que Marcan y Universidades de Medicina como la de Burgos, Zamora u Hospitales como el Universitario de Ciudad Real, o La Princesa en Madrid. 

Natalia también es autora de la Trilogía Volando Alto (Volando Alto, Feliz de Ser Yo y Prueba de Fe) de la gran Editorial Planeta, la cual afirma que “Natalia es una de las pocas autoras en España que con su primer libro en el mercado haya vendido tantos ejemplares en su comienzo”.

Su LEMA es TRANSFORMA TU VIDA: CONÓCETE, ACÉPTATE Y SUPÉRATE

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