El ser consciente de lo que nos ocurre en el momento presente se le conoce como la capacidad Mindfulness de Atención plena. Necesitamos desarrollar esta capacidad para hacernos consciente de nuestras emociones, sensaciones y percepciones. Al ser capaces de parar el automatismo, es decir salir de la Atención automática, observaremos con mayor conciencia la situación, adquirimos una perspectiva más global y realista de la situación, y podemos desechar juicios y opiniones que nos limitan la integración de la mente racional y emocional. Con la Atención Plena nuestra mente está atenta a lo que hacemos y esto nos beneficiará para ser más conscientes y evitar conductas impulsivas o reacciones arrolladoras. Tomamos más control de la situación. Hay otra capacidad superior que se conoce como Metacognición, con la que somos conscientes de que estamos siendo conscientes. Esta atención amplía la claridad mental y permite una mayor desidentificación de los sentimientos y percepciones. Por ejemplo, puedo estar leyendo estos párrafos, pero a la vez atender a lo que sucede a mi alrededor o a los ruidos de la habitación de al lado, mi nivel de conciencia está en estado automático; pero si me siento absorbido por la lectura y por el significado de lo que dicen las palabras que estoy leyendo, estaré en estado de concentración mindfulness o atención plena. Ahora bien, si mientras leo concentrado estos párrafos también soy consciente de que estoy leyendo, estaré en un estado de autoconciencia o metacognición.
La capacidad de concentración y atención es una buena habilidad para practicar, pero es importante reflexionar para qué practicamos la atención plena. ¿Para mi propio bienestar, para poder seguir ganando en las discusiones y poder quedar por encima de los demás, para que no se me despiste ningún detalle y luego pueda usarlo en contra de quien me reprocha, para poder seguir quedando el primero o estar atento para no perder ninguna buena oportunidad y cogerlas yo todas? Desde luego, estos objetivos no parecen muy amables. Vivimos en sociedad, somos seres sociales, y el bien común debería ser un objetivo que nos moviese para esforzarnos y mejorar, para tener mejores relaciones, para tratar de entender a las personas con las que convivo, para tenerlas en cuenta, para desear que les vaya bien, para resolver problemas pacíficamente. El mindfulness o atención plena no se puede entender o llevar a cabo adecuadamente sin este aspecto amable y compasivo.
El trabajo personal que hace cada uno de meditar, de retirarse o apartarse para atender conscientemente a lo que nos rodea, aunque en un primer momento podría parecer que nos aleja de las personas de nuestro alrededor, en realidad, nos ayuda a estar más conscientes del entorno, de lo que nos acontece y en consecuencia nos ayuda a estar más conectados con los demás y esto repercutirá en unas relaciones más conscientes, cuidadas y atentas con los demás.
Tabla 1. Pasos para desarrollar conciencia emocional
(Adaptado del Protocolo de Centramiento Mental. La Respuesta está en tu Interior. David I. Rome)
